Sinopsis:
El siglo llega a su fin y la Argentina vive una de sus mayores crisis. Es una crisis moral, de conducción y de confianza, que se confunde con la desilusión económica después de una década de difícil inserción en el sistema mercantil y financiero mundial, con sus ilusiones primermundistas. Hay una quiebra del estado, un empresariado nacional endeudado, una desocupación a la que se suma la inseguridad laboral y existencial y una invasión subcultural alentada por la pérdida de sentido nacional. Abel Posse analiza con implacable lucidez la realidad de un magnífico país tan dañado por ineptos, corruptos o ingenuos. Ante la enfermedad que nos aqueja, este libro traza los puntos esenciales para ese `Gran Viraje: una forma de vida económica y social diferente, como cambio político imprescindible para superar la anarquía y la anomia de la Argentina que se niega a la aventura de querer ser.
Críticas:
Abel Posse vuelca ahora, en páginas desbordantes de pasión, juicios y opiniones sobre su propio país: una Argentina que se muestra sofrenada en su desarrollo por la gravedad de frustraciones colectivas e individuales, así como por las falencias de su clase política dirigente.
Martín Alberto Noel, La Nación, 12/11/2000
Tuve la oportunidad de leer el espléndido libro Argentina. El Gran Viraje. Lo leí de la primera a la última página con voraz interés y conmovida solidaridad con sus indignaciones, sus esperanzas, sus propuestas.
Helio Jaguaribe, Línea, 1/11/2000
Argentina 2000: quebrada en una audivisualidad comercial miserable. Infectada de locutores filosofantes que sustituyen al maestro, al que sabe; desilusionada por no haber alcanzado ese paraíso de tarjeta de crédito a cuya fe nos entregarnos desde 1990; con una clase política a espaldas de sus padres fundadores, arrodillada y perpleja ante las fuerzas mundiales; Argentina necesita refundarse, volver a dominar su patrimonio, gestionar sus negocios malvendidos, renegociar su situación regional y mundial. Necesita nada menos que volver a creer para ser. Y para tener. Sentimos que los dioses que nos llevaron de la mano hasta ser el primer país de nuestra América, nos han abandonado. Mi Gran Viraje trata de ser recuerdo y convocatoria.
Abel Posse, « El Gran Viraje. ¿Por qué ? », La Gaceta, Tucumán, 11/12/2000